Fabricio Ojeda: comunista de nuevo cuño, profesional bien vestido

El diputado Fabricio Ojeda sale del Congreso, en Caracas, a dar un paseo por el jardín del recinto parlamentario. Desde que visitó la China comunista consideró poco proletario usar corbata
El diputado Fabricio Ojeda sale del Congreso, en Caracas, a dar un paseo por el jardín del recinto parlamentario. Desde que visitó la China comunista consideró poco proletario usar corbata

Fabricio Ojeda perteneció a un nuevo género de políticos latinoamericanos: el revolucionario profesional bien vestido. Periodista de 32 años de edad, fue en 1961 diputado y miembro de la comisión de relaciones interiores del Congreso venezolano. Fue también el principal agente de propaganda de Fidel Castro en Caracas.

Representó un fenómeno de suma importancia en la ofensiva continental castrista: el de los dirigentes jóvenes y hábiles que vieron en el fidelismo su mejor oportunidad política para valerse de él y alcanzar el poder.

Padre cariñoso, Fabricio Ojeda
Padre cariñoso, Fabricio Ojeda juega con sus hijos en la terraza de su casa, situada en las afueras de Caracas. Antes de Intervenir en la escena política se desempeño como periodista. En 1958, participó en el complot que coadyudó a derrocar al dictador Pérez Jiménez

La posición de Castro, durante los años 60, en Venezuela era muy compleja. Uno de sus principales enemigos personales era el presidente democrático Rómulo Betancourt.

Apenas había empezado Castro su acostumbrada infiltración en Venezuela cuando el presidente Betancourt expulsó a todos sus agentes conocidos y prohibió totalmente la propaganda castrista.

Pero no pudo desbaratar la poderosa Unión Republicana Democrática (URD) de tendencia fidelista, que actúa dentro de la legalidad. Aunque en otros tiempos se unió al partido de Betancourt, Acción Democrática (AD), para formar un gobierno de coalición.

En la fotografía de Francisco Edmundo "Gordo" Pérez, los signatarios del Pacto de Punto Fijo. De izquierda a derecha: Rómulo Betancourt, Jóvito Villalba y Rafael Caldera
En la fotografía de Francisco Edmundo “Gordo” Pérez, los signatarios del Pacto de Punto Fijo. De izquierda a derecha: Rómulo Betancourt, de AD, Jóvito Villalba de URD y Rafael Caldera, de Copei

Sin embargo, URD se colocó en la oposición bajo la influencia de Fidel Castro. Con una contada mayoría constitucional y el apoyo del ejército, Betancourt resistió una sucesión de motines fraguados por URD con el propósito de destruir su gobierno por la fuerza.

Fabricio Ojeda siendo, después de Jóvito Villalba, el dirigente más importante de URD, visitaba a Castro con frecuencia en La Habana y fue nombrado honorario del ejército de Fidel.

Valido de su cargo en la comisión de relaciones interiores del Congreso venezolano, dedicó buena parte de su tiempo a difundir el fidelismo entre los oficiales jóvenes del país. Y como parlamentario podía importar propaganda cubana y textos marxistas.

 

Llegó a instrumentar cursos nocturnos de teoría revolucionaria par estudiantes y la juventud en general. Si URD hubiera llegado democráticamente al poder, Ojeda hubiera obtenido un importante cargo en el gobierno de Villalba. Y si URD hubiera conquistado el poder por la fuerza, Ojeda y Fidel podrían ha

Oficial Honorario. En 1960 Ojeda (derecha enfrente) fue nombrado capitán del Ejército cubano.

Oficial Honorario. En 1960 Ojeda (derecha enfrente) fue nombrado capitán del Ejército cubano. Durante una visita a Cuba, Fabricio Ojeda posa con Celia Sánchez, que luchó con Fidel en Sierra Maestra.

ber tenido el poder absoluto en Venezuela.

Fabricio Ojeda, estudioso de la revolución de Cuba y admirador de Fidel Castro (que conoció directamente en sus primeros meses, al residir en 1960 un tiempo en Cuba), renunció a sus cargos en el Congreso en 1962 y se unió a las guerrillas.

A Fabricio lo entusiasmó la idea de tomar el poder por la fuerza y se sumó al movimiento guerrillero que en América Latina patrocinaba Fidel Castro, quien siempre tuvo el sueño de exportar su revolución
A Fabricio lo entusiasmó la idea de tomar el poder por la fuerza y se sumó al movimiento guerrillero que en América Latina patrocinaba Fidel Castro, quien siempre tuvo el sueño de exportar su revolución

Detenido, fue sentenciado por un Consejo de Guerra a 18 años de presidio por rebelión militar. Pero, recluido en la cárcel de Trujillo, logra fugarse en compañía de otros compañeros. Apresado de nuevo en junio de 1966 en Caracas, según la versión oficial se suicida en la cárcel. Otras voces afirman que murió como consecuencia de fuertes torturas.

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